San Félix de Nicosia

1 de Junio

Religioso Capuchino
Martirologio Romano: En Nicosia, en Sicilia, san Félix (Jacobo) Amoroso, religioso, que después de haber sido rechazado durante diez años, finalmente ingresó en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, desempeñando humildísimos oficios con sencillez e inocencia de corazón (1787).
Fecha de canonización: 23 de octubre de 2005 por el Papa Benedicto XVI.
Etimológicamente: Félix = Aquel que se considera Feliz o afortunado, es de origen latino.

San Félix (en el siglo, Filippo Giacomo Amoroso) nació en Nicosia el 5 de noviembre de 1715. Su padre era zapatero remendón y él mismo trabajó desde joven en una zapatería. Muy piadoso y religioso desde su infancia, aspiraba a la vida religiosa y, cuando murieron sus padres, acudió a los capuchinos solicitando el ingreso, pero no fue admitido. Perseveró en su pretensión durante años hasta que fue admitido en 1743 en el convento de Mistretta, donde hizo la profesión religiosa como hermano lego y tomó el nombre de fray Félix de Nicosia.

Su vida
A los 18 años, fue a tocar a la puerta del convento para ser recibido como hermano lego, pero fue rechazado, porque no sabía ni leer ni escribir. Sin recibir un no por respuesta y sin buscar otro camino, insiste y después de 10 años de insistencia, fue finalmente recibido en Mistretta, Sicilia en la Orden de los Franciscanos Capuchinos.

Después de un año de noviciado, hace profesión religiosa-Enviado al convento de Nicosia, acompañó primero al hermano limosnero por las calles de la ciudad y luego fue hortelano, cocinero, zapatero, enfermero, portero y sobre todo, durante más de cuarenta años, limosnero, oficio éste que le permitió ponerse en contacto con mucha gente a la que edificó e hizo mucho bien. Su exquisita espiritualidad y grandes virtudes, como la humildad, la mansedumbre, la caridad, atrajeron hacia él la atención de los fieles, que se encomendaban a sus oraciones y decían recibir de Dios por medio de ellas grandes favores, incluso milagros.

 El guardián del convento sometió muchas veces a prueba su obediencia y humildad, comprobando que fray Félix era en efecto tan santo como parecía. Llevaba una vida austerísima, con grandes ayunos y mortificaciones. Devotísimo de la eucaristía, se pasaba no pocas horas de la noche ante el sagrario, y era asimismo muy fervorosa su devoción a la Virgen María.Cada día, recorría las calles tocando las puertas de ricos palacios para pedirles de compartir sus riquezas, mientras que el llevaba consuelo y socorro a los pobres. Agradecía humildemente a cada uno diciendo: « Que sea por el Amor de Dios ».

« Para él, todo existía en Dios, fuente de vida, de armonía y de paz. Fuera de Dios, no existía nada, nada verdaderamente importante. Apuesta todo en Dios, y seguramente a sí mismo. Su vida fue, aparentemente hecha de nada, pero al contrario, capaz de transformar todo en el Todo. También, ahí donde su vida estaba en riesgo de hundirse, ha transfigurada por el amor de Dios e inflamada en el infinito »

Cae enfermo en el mes de mayo de 1787 y muere el 31 de mayo del mismo año. Después de la supresión del convento de Nicosia, en 1864, sus restos fueron trasladados a la catedral, en mayo de 1885 y después a la nueva iglesia de los Capuchinos en 1895.

A la gloria de los altares
La Orden de los hermanos Capuchinos inicia el proceso apostólico de beatificación el 10 de julio de 1828 que se termina en Nicosia el 12 de julio de 1848.
El Papa Pío IX proclama la heroicidad de sus virtudes el 4 de marzo de 1862
El Papa León XIII lo declara beato el 12 de febrero de 1888.
Fue canonizado el 23 de octubre de 2005 por el Papa Benedicto XVI al término del Sínodo sobre la Eucaristía y de la Jornada Mundial de las Misiones.