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San Adolfo de Osnabrück, Obispo

29 de Junio
(1185-1224)



Nació en Tecklenburg, en la provincia de Westfalia, en Alemania, en la familia de los condes de Tecklenburg.
De joven, San Adolfo formó parte del clero de Colonia, hasta llegar a ser canónigo de la catedral.
Un día estuvo de visita en el convento cisterciense de Altenkamp, y quedó fascinado por la penitencia y la vida en soledad de los monjes; se sintió entonces tan atraído por la vida monacal, que permaneció un tiempo en esa comunidad.

Sin embargo, al poco tiempo fue llamado por el mundo exterior. Fuera por sus virtudes cristianas o por la alcurnia de su familia, ocurrió en 1217 que San Adolfo fue electo como obispo de Osnabrück, en la Sajonia Baja.
En su nuevo cargo, San Adolfo se distinguió por su sencillez, ya que había sabido conservar la modestia de la vida monacal. Realizó numerosas curaciones, y abogó especialmente por la protección de los pobres, los leprosos y los enfermos de peste.

Se cuenta que tenía un amigo leproso, al que visitaba en su cueva una vez al año; aunque esto encendió la maledicencia de la gente de Osnabrück, San Adolfo continuó llevándole víveres, medicinas y conversación hasta que el buen hombre falleció.

El culto de San Adolfo de Osnabrück fue aprobado en 1625 por el papa Urbano VIII; a San Adolfo se le representa generalmente en la iconografía con un bastón pastoral.

SAN ADOLFO DE OSNABRÜCK nos enseña el valor de la convicción para ocupar los puestos que la sociedad nos encomienda

Solemnidad de San Pedro y San Pablo

29 de Junio

Cada 29 de junio se celebra la Solemnidad de San Pedro y San Pablo Apóstoles. Ellos son las dos monumentales figuras sin las cuales la Iglesia Católica, fundada por Cristo, no hubiese podido organizarse ni cobrar la forma que ha adquirido a lo largo de los siglos. Por eso, con toda justicia, a Pedro y a Pablo se les considera sus “pilares” o “columnas”.

Además, dado que ambos apóstoles fueron quienes fundaron la Iglesia de Roma, centro de la cristiandad, esta solemnidad es también “el día del Papa”.

Un día sagrado
Llamar a estos santos mártires “pilares” de la Iglesia no es gratuito. Sobre ellos descansa el “peso” del rebaño de Cristo que peregrina en el mundo como si de columnas de un edificio se tratase. Sin ellos, el “edificio” se vendría abajo. Con ellos, siempre hay equilibrio o balance. Así lo aclara San Agustín en uno de sus sermones:
El día de hoy es para nosotros sagrado, porque en él celebramos el martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo… Es que ambos eran en realidad una sola cosa aunque fueran martirizados en días diversos”.

Una sola Iglesia: un solo anuncio
En consecuencia, siguiendo al Obispo de Hipona, recordamos también que la unidad de la Iglesia se selló con la sangre del martirio. El primero en derramarla fue Nuestro Señor Jesucristo, quien quiso compartir su sacrificio de amor con los hombres, de la misma manera como puso en manos humanas la misión de conducir la barca que es la Iglesia: así, el Apóstol Pedro fue elegido por Cristo: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16, 18).

Y es que la obra de Dios requiere de la cooperación humana. Pedro es entonces “la roca” humilde que sirve de base al Cuerpo Místico de Cristo. Por esta razón, el Papa, Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo en la tierra, es principio y fundamento visible de unidad, tanto de los obispos como de la multitud de fieles. El Obispo de Roma, el Papa, es Pastor de toda la Iglesia y tiene potestad plena, suprema y universal. Hoy se festeja, en particular, a quien encarna esa misión en la actualidad, el Sumo Pontífice Papa Francisco.

Asimismo, en armonía con lo expresado desde antiguo por los fieles, hoy celebramos a San Pablo, el ‘Apóstol de los gentiles’: quien fuera por un tiempo perseguidor de cristianos, y que después daría un vuelco total de vida, convirtiéndose él después en el más ardoroso evangelizador, entregado a esa misión sin reservas.

Pedro y Pablo: el sello de la unidad
Tal como recordó el Papa Benedicto XVI en el año 2012: “La tradición cristiana siempre ha considerado inseparables a San Pedro y a San Pablo: juntos, en efecto, representan todo el Evangelio de Cristo… Aunque humanamente muy diferentes el uno del otro, y a pesar de que no faltaron conflictos en su relación, han constituido un modo nuevo de ser hermanos, vivido según el Evangelio, un modo auténtico hecho posible por la gracia del Evangelio de Cristo que actuaba en ellos. Sólo el seguimiento de Jesús conduce a la nueva fraternidad”.

Pidamos a estos dos santos apóstoles que intercedan por la fidelidad de todos los miembros de la Iglesia.

San Cirilo de Alejandría

27 de Junio

El 3 de octubre de 2007 Benedicto XVI dedicó la catequesis de esa audiencia general a la "gran figura" de uno de los Padres de la Iglesia: san Cirilo de Alejandría. Benedicto XVI afirmó en ese entonces que Cirilo fue un "incansable y firme testigo de Jesucristo, 'Verbo de Dios encarnado'".

Obispo de la Iglesia de Alejandría
Sobrino de Teófilo, quien desde el año 385 como obispo gobernó la diócesis de Alejandría en Egipto, Cirilo probablemente nació en la misma ciudad entre 370 y 380. Desde muy joven inició la vida eclesiástica y por lo tanto recibió una buena educación, tanto cultural como teológica. En el año 403 estuvo en Constantinopla siguiendo a su tío, y allí participó en el "Sínodo del Roble", que determinó la deposición del obispo de la ciudad, Juan (más tarde llamado Crisóstomo). Fue celebrado como un triunfo de la Sede Alejandrina sobre la tradicionalmente rival Sede de Constantinopla, donde residía el emperador. A la muerte de su tío Teófilo, en el año 412, el aún joven Cirilo fue elegido obispo de la influyente Iglesia de Alejandría, que gobernó con gran energía durante 32 años, buscando siempre afirmar su primacía en todo el Oriente, fuerte también en sus tradicionales lazos con Roma.

Su fe cristológica
Unos años más tarde, en 417 o 418, Cirilo buscó superar la ruptura de la comunión con Constantinopla, pero los contrastes terminológicos, teológicos y políticos se reavivaron en 428, cuando Nestorio, recién elegido como nuevo obispo de Constantinopla, prefirió dar a María el título de "Madre de Cristo" (Christotókos), en lugar de aquel otro -ya muy querido por la devoción popular- de "Madre de Dios" (Theotókos). Dado que tal título de Christotókos parecía negar la unidad de la persona de Cristo, la reacción de Cirilo fue casi inmediata. Por eso, antes y durante el Concilio de Éfeso de 431, Cirilo, que era el mayor exponente de la cristología alejandrina en ese entonces, repropopuso con mucho vigor la unidad de la persona de Cristo y el deber de los Pastores de preservar la fe del Pueblo de Dios. 

Su criterio afirmaba que la fe del Pueblo de Dios era una expresión de la tradición y una garantía de la sana doctrina. En una carta a Nestorio, Cirilo describió claramente su fe cristológica: "Afirmamos de esta manera que hay dos diferentes naturalezas que se han unido en la verdadera unidad, pero de ambas hay un solo Cristo e Hijo" porque "la divinidad y la humanidad, unidas en una unión indescriptible e inefable, nos han producido el único Señor y Cristo e Hijo". Por lo tanto, subrayó el Obispo de Alejandría, "profesaremos un solo Cristo y Señor". Cirilo consiguió que Nestorio fuera condenado repetidamente y hacia el año 433, elaboró una fórmula teológica de reconciliación con los Antioquenos. Murió el 27 de junio de 444.

San Josemaría Escrivá de Balaguer

26 de Junio
(1902-1975)
San Josemaría, el santo de lo ordinario, fundador del Opus Dei



Una familia cristiana (1902 – 1914)
Josemaría Escrivá de Balaguer nació en Barbastro (Huesca, España) el 9 de enero de 1902. Sus padres se llamaban José y Dolores. Tuvo cinco hermanos: Carmen (1899-1957), Santiago (1919-1994) y otras tres hermanas menores que él, que murieron cuando eran niñas. El matrimonio Escrivá dio a sus hijos una profunda educación cristiana.

Vocación de San Josemaría (1914 – 1918)
En 1915 quebró el negocio del padre, comerciante de tejidos, y la familia hubo de trasladarse a Logroño, donde el padre encontró otro trabajo. En esa ciudad, Josemaría, después de ver unas huellas en la nieve de los pies descalzos de un religioso, intuye que Dios desea algo de él, aunque no sabe exactamente qué es. Piensa que podrá descubrirlo más fácilmente si se hace sacerdote, y comienza a prepararse primero en Logroño y más tarde en el seminario de Zaragoza.

Ordenación sacerdotal (1918 - 1925)
Siguiendo un consejo de su padre, en la Universidad de Zaragoza estudia también la carrera civil de Derecho como alumno libre. D. José Escrivá muere en 1924, y Josemaría queda como cabeza de familia. Recibe la ordenación sacerdotal el 28 de marzo de 1925 y comienza a ejercer el ministerio primero en una parroquia rural y luego en Zaragoza.

Fundación del Opus Dei y dedicación a los pobres y enfermos (1928 - 1936)
En 1927 se traslada a Madrid, con permiso de su obispo, para obtener el doctorado en Derecho. En Madrid, el 2 de octubre de 1928, Dios le hace ver lo que espera de él, y funda el Opus Dei. Desde ese día trabaja con todas sus fuerzas en el desarrollo de la fundación que Dios le pide, al tiempo que continúa con el ministerio pastoral que tiene encomendado en aquellos años, que le pone diariamente en contacto con la enfermedad y la pobreza en hospitales y barriadas populares de Madrid.

Guerra Civil Española y Paso de los Pirineos (1936 - 1939)
Al estallar la guerra civil, en 1936, Josemaría Escrivá se encuentra en Madrid. La persecución religiosa le obliga a refugiarse en diferentes lugares. Ejerce su ministerio sacerdotal clandestinamente, hasta que logra salir de Madrid. Después de una travesía por los Pirineos hasta el sur de Francia, se traslada a Burgos.

Intenso trabajo pastoral (1939 - 1945)
Cuando acaba la guerra, en 1939, regresa a Madrid. En los años siguientes dirige numerosos ejercicios espirituales para laicos, para sacerdotes y para religiosos. En el mismo año 1939 termina sus estudios de doctorado en Derecho.

Roma y el Concilio Vaticano II (1946 - 1965)
En 1946 fija su residencia en Roma. Obtiene el doctorado en Teología por la Universidad Lateranense. Es nombrado consultor de dos Congregaciones vaticanas, miembro honorario de la Pontificia Academia de Teología y prelado de honor de Su Santidad. Sigue con atención los preparativos y las sesiones del Concilio Vaticano II (1962-1965), y mantiene un trato intenso con muchos de los padres conciliares.

Expansión del Opus Dei y viajes de catequesis (1970 - 1975)
Desde Roma viaja en numerosas ocasiones a distintos países de Europa, para impulsar el establecimiento y la consolidación del trabajo apostólico del Opus Dei. Con el mismo objeto, entre 1970 y 1975 hace largos viajes por México, la Península Ibérica, América del Sur y Guatemala, donde además tiene reuniones de catequesis con grupos numerosos de hombres y mujeres.

Fallecimiento y fama de santidad
Fallece en Roma el 26 de junio de 1975. Varios miles de personas, entre ellas numerosos obispos de distintos países —en conjunto, un tercio del episcopado mundial—, solicitan a la Santa Sede la apertura de su causa de canonización.

Canonización de san Josemaría
El 17 de mayo de 1992, Juan Pablo II beatifica a Josemaría Escrivá de Balaguer. Lo proclama santo diez años después, el 6 de octubre de 2002, en la plaza de San Pedro, en Roma, ante una gran multitud. «Siguiendo sus huellas —dijo en esa ocasión el Papa en su homilía—, difundid en la sociedad, sin distinción de raza, clase, cultura o edad, la conciencia de que todos estamos llamados a la santidad».