Santa Teresa de Calcuta

5 de Septiembre

Teresa de Calcuta (Uskub —actual Skopie, Macedonia del Norte—; 26 de agosto de 1910-Calcuta, 5 de septiembre de 1997), de nombre secular Anjezë Gonxhe Bojaxhiu (AFI: [aˈɲɛzə ˈɡɔndʒɛ bɔjaˈdʒiu]) y también conocida como Santa Teresa de Calcuta, Madre Teresa de Calcuta o Santa Madre Teresa de Calcuta, fue una monja católica de nacionalidad albanesa e india, que fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad en Calcuta en 1950. Durante más de 45 años atendió a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos, al mismo tiempo que guiaba la expansión de su congregación, en un primer momento en la India y luego en otros países del mundo. Tras su muerte, fue beatificada por el papa Juan Pablo II. Su canonización fue aprobada por el papa Francisco en diciembre de 2015, después de que la Congregación para las Causas de los Santos reconociera como extraordinaria la curación de un brasileño enfermo en estado terminal. El acto oficial de canonización tuvo lugar en Roma en la mañana del domingo 4 de septiembre de 2016.

Descubrió su vocación desde temprana edad, y para 1928 ya había decidido que estaba destinada a la vida religiosa. Fue entonces cuando optó por cambiar su nombre a «Teresa» en referencia a la santa patrona de los misioneros, Teresa de Lisieux. Si bien dedicó los siguientes 20 años a enseñar en el convento irlandés de Loreto, comenzó a preocuparse por los enfermos y por los pobres de la ciudad de Calcuta. Esto la llevó a fundar una congregación con el objetivo de ayudar a los marginados de la sociedad, primordialmente enfermos, pobres y personas que no tenían hogar.

En la década de 1970 era conocida internacionalmente y había adquirido reputación de persona humanitaria y defensora de los pobres e indefensos, en parte por el documental y libro Something Beautiful for God, de Malcolm Muggeridge. Obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1979 y el más alto galardón civil de la India, el Bharat Ratna, en 1980, por su labor humanitaria. A ellos se sumaron una decena de premios y reconocimientos de primer nivel, tanto nacionales como internacionales.

Recibió elogios de muchas personas, gobiernos y organizaciones. Sin embargo, afrontó también una serie de críticas, como las objeciones de Christopher Hitchens, Michael Parenti, Aroup Chatterjee y el Consejo Mundial Hindú, que le achacaron una mentalidad reaccionaria y criticaron la deficiente atención en sus centros. En 2010, en el centenario de su nacimiento, fue homenajeada en todo el mundo, y su trabajo elogiado por la presidenta india Pratibha Patil.

Biografía
Primeros años
Anjezë Gonxhe Bojaxhiu («gonxhe» significa «capullo de rosa» o «pequeña flor» en albanés) nació el 26 de agosto de 1910 en Uskub, entonces parte del Imperio otomano y actualmente Skopie, República de Macedonia del Norte, pero solía considerar como su fecha de nacimiento el 27 de agosto, ya que ese fue el día en que la bautizaron. Fue la menor de los hijos de un matrimonio acomodado de Shkodër, integrado por Nikollë Bojaxhiu (1878-1919) y Dranafile Bernai (1889-1972). Su familia pertenecía a la población albanesa proveniente de Kosovo asentada en Shkodër —su padre posiblemente era originario de Prizren y su madre de una villa cercana a Đakovica—. Su padre, involucrado en la política de Albania, murió repentina y misteriosamente en 1919 cuando Agnes contaba con apenas ocho años después de ser trasladado al hospital, por causas desconocidas, aunque se presume que fue a causa de un envenenamiento. Tras la muerte de este, su madre la educó en el seno de la religión católica.

Por sangre y origen soy albanesa. Por mi vocación pertenezco al mundo entero pero mi corazón pertenece por completo a Jesús.

En su niñez, Agnes asistió a la escuela estatal y participó como soprano solista del coro de su parroquia; en ausencia del director, se encargaba incluso de la dirección del grupo. Además, pertenecía a una congregación mariana fundada en 1563 y conocida como Sodalicio de Nuestra Señora, donde comenzó a interesarse por las historias de los misioneros jesuitas de Yugoslavia que estaban en Bengala. Desde entonces sintió el deseo de trabajar al igual que ellos en la India. De acuerdo con la biografía escrita por Joan Graff Clucas, desde temprana edad Agnes se mostró fascinada por las historias de vida de los misioneros y sus obras en Bengala. A la edad de cinco años hizo la Primera comunión y a los seis, la Confirmación; con doce años ya estaba convencida de que debía dedicarse a la religión. Su resolución definitiva fue tomada el 15 de agosto de 1928, mientras rezaba en la capilla de la Virgen Negra de Letnice, donde acudía con frecuencia de peregrinación.

En el convento de Loreto
El 26 de septiembre de 1928, poco después de haber cumplido 18 años, se dirigió con una amiga a la abadía de Loreto, perteneciente a la congregación religiosa católica Instituto de la Bienaventurada Virgen María, en Rathfarnham, Irlanda. A partir de ese momento, jamás volvería a ver a su madre ni a su hermana. Si bien originalmente acudió a ese lugar para aprender inglés (que era el idioma que las hermanas de Loreto enseñaban a los niños en la India), una vez ahí fue admitida como postulante y en noviembre de 1928 se trasladó por vía marítima hacia Calcuta, sitio a donde arribó el 6 de enero de 1929. En Darjeeling, cerca de las montañas del Himalaya, inició su noviciado y aprendió bengalí además de enseñar en la escuela de Santa Teresa, que se hallaba cerca de su convento. Después de hacer sus votos de pobreza, castidad y obediencia como monja el 24 de mayo de 1931, fue trasladada al Colegio de Santa María en Entally, al este de Calcuta. En ese período, eligió ser llamada con el mismo nombre que Teresa de Lisieux, la santa patrona de los misioneros. Sin embargo, debido a que una enfermera en el convento ya había elegido ese nombre, Agnes optó por usar el término castellanizado de «Teresa» (en vez de «Thérèse»). El 14 de mayo de 1937, Teresa hizo sus votos solemnes mientras enseñaba en el colegio del convento de Loreto. Trabajó ahí por casi veinte años como profesora de historia y geografía hasta que, en 1944, se convirtió en directora del centro.

Si bien disfrutaba enseñar en el colegio, cada vez se perturbaba más en razón de la pobreza existente en Calcuta. La hambruna de 1943 en Bengala trajo consigo miseria y muerte a la ciudad, mientras que la ola de violencia hindú-musulmana suscitada en agosto de 1946 hundió a la población en la desesperación y el terror.

Las Misioneras de la Caridad
El 11 de septiembre de 1946, ya encargada de un colegio de las Hermanas Santa Ana, Teresa experimentó lo que más tarde describió como la «llamada dentro de la llamada», en referencia a haber escuchado a Dios pidiéndole que dedicara su vida a los menos privilegiados de la sociedad. Esto ocurrió justamente en un viaje en tren rumbo al convento de Loreto, en Darjeeling, desde Calcuta para su retiro anual. «Estaba por dejar el convento y ayudar a los pobres mientras vivía entre ellos. Fue una orden. Fallar habría significado quebrantar la fe».

Tras haber recibido capacitación médica básica en París con el apoyo financiero de un empresario indio católico, comenzó a trabajar entre los pobres en 1948 enseñándoles a leer. Tras adoptar la ciudadanía india en 1950, recibió formación como enfermera durante tres meses en Patna con las Hermanas Misioneras Médicas de Norteamérica y finalmente se asentó en los barrios más pobres. Al principio, inauguró una escuela en Motijhil (Calcuta) y pronto empezó a enfocarse en las necesidades de los indigentes y de los hambrientos. A comienzos de 1949, se le unió un grupo de mujeres jóvenes y sentó las bases para crear una nueva comunidad religiosa que ayudara a los «más pobres entre los pobres». Pronto sus esfuerzos atrajeron la atención de funcionarios indios, entre ellos el primer ministro, quienes le expresaron su aprecio.

Teresa escribió en su diario personal que su primer año de trabajo con los pobres estuvo repleto de dificultades. No tenía ingresos y por ello se veía en la necesidad de pedir donaciones de alimentos y suministros. Según relató, durante los primeros meses experimentó duda, soledad e incluso, la tentación de volver a su vida en el convento. En sus propias palabras:

Nuestro Señor quiere que sea una monja libre cubierta con la pobreza de la cruz. Hoy aprendí una buena lección. La pobreza de esta gente debe ser algo muy difícil para ellos. Mientras buscaba por un hogar caminé y caminé hasta que mis brazos y piernas me dolieron. Pensé entonces qué tanto debía dolerles a ellos en su cuerpo y alma, buscando por un hogar, por comida y por tener salud. Entonces la comodidad de Loreto [su antigua orden] me sedujo. 'Solo tienes que decir una palabra y todo será tuyo de nuevo', me insistía el tentador ... Por mi propia elección, mi Dios, y porque te amo, deseo permanecer y hacer lo que sea que tu Santa voluntad me pida. No dejé que una sola lágrima rodara [por su rostro].
En 1948, envió un pedido al Vaticano para iniciar una congregación diocesana; sin embargo, en la India existían serias dificultades políticas como consecuencia de su reciente independencia. Por lo tanto, podría ser mal visto que una europea se dedicara a los pobres en la situación de ese entonces.
Su permiso para abandonar el convento se le concedió en agosto de 1948 cuando abandonó el lugar solamente con cinco rupias para ayudar a los más necesitados. La Madre Teresa comenzó a portar un sari blanco de algodón decorado con bordes azules en sustitución de su tradicional hábito de Loreto.
El 7 de octubre de 1950, la Santa Sede le autorizó a inaugurar su nueva congregación, a la cual denominó las Misioneras de la Caridad.

Según Teresa, su misión desde entonces fue cuidar a «los hambrientos, los desnudos, los que no tienen hogar, los lisiados, los ciegos, los leprosos, toda esa gente que se siente inútil, no amada, o desprotegida por la sociedad, gente que se ha convertido en una carga para la sociedad y que son rechazados por todos».
Aunque inicialmente la congregación tenía solo trece miembros en Calcuta, con el tiempo llegó a poseer más de cuatro mil integrantes presentes en orfanatos, hospicios y centros de sida de todo el mundo. La congregación ofreció caridad y cuidado a los refugiados, entre los que se contaban ciegos, discapacitados, alcohólicos, ancianos, pobres, personas sin hogar y víctimas de inundaciones, epidemias o hambrunas.

En 1952, inauguró el primer hogar para moribundos en Calcuta. Luego de obtener ayuda de diversos funcionarios indios, se convirtió un abandonado templo hindú en el Hogar para moribundos «Kalighat», un hospicio gratuito para los pobres. Tiempo después su nombre se modificó a «Kalighat, la casa del corazón puro». Todos aquellos que llegaban a Kalighat recibían atención médica y se les ofrecía la oportunidad de morir con dignidad de acuerdo a los rituales de su fe; los musulmanes leían el Corán, los hindúes recibían agua del Ganges y los católicos obtenían los últimos ritos. Según Teresa, «para personas que vivieron como animales, una muerte hermosa es morir como ángeles, amados y queridos».

En 1952 pudimos abrir el primer hogar del moribundo. A mí me ocurrió el primer caso, el de una mujer tirada en plena calle. Se la estaban comiendo las ratas y las hormigas. Yo la llevé al hospital, pero no podían hacer nada por ella. Tuvieron que aceptarla, porque yo dije que no me marchaba de allí en tanto no se hiciesen cargo de ella. Después fui al ayuntamiento pidiendo me diesen un lugar donde meter a tales desgraciados, porque ya en el mismo día, había encontrado a otros que también se morían en mitad de la calle. El administrador encargado de la salud pública me señaló el templo de Kali, abriéndome el «darmashalah», lugar donde en otros tiempos la gente descansaba tras haber rendido culto a la diosa. El edificio estaba vacío; me preguntó aquel señor si lo quería. Yo me sentí contenta de poseer tal casa por diversas razones, particularmente porque era un centro de culto y de devoción de los hindúes. En veinticuatro horas condujimos allí a nuestros enfermos y lisiados. Desde entonces (y hasta principios de la década de 1970) hemos recogido por las calles de Calcuta más de veinte mil personas, habiendo muerto cerca de la mitad.

Teresa de Calcuta a Malcolm Muggeridge
En 1955, con el creciente aumento de niños abandonados, abrió la institución «Hogar del Niño del Inmaculado Corazón» para los huérfanos y los jóvenes sin hogar. Posteriormente, fundó el centro «Shanti Nagar» para aquellos individuos que padecían la enfermedad de Hansen, comúnmente conocida como lepra, junto con otras clínicas similares donde las Misioneras de la Caridad proporcionaban atención médica y alimentos.

En 1964, el papa Pablo VI, en ocasión de su viaje a Bombay por un congreso eucarístico, le regaló un vehículo Lincoln tipo limusina color blanco que luego fue subastado por la Madre Teresa; con el dinero obtenido, organizó un establecimiento para leprosos denominado «Ciudad de la Paz», muy similar a «Don de la Paz», un centro de rehabilitación fundado por Teresa con el dinero que obtuvo junto con el premio Juan XXIII en 1971. La Fundación Joseph P. Kennedy Jr. le concedió un bono de 15 000 USD que se destinó a un centro médico en Dum Dum. Para la década de 1960, ya había establecido una gran cantidad de hospicios, orfanatos y casas de leprosos en toda la India.

Su orden comenzó a propagarse por el mundo a partir de 1965, cuando su congregación se estableció en Venezuela con tan solo cinco hermanas. Hacia 1968, la Madre Teresa había inaugurado establecimientos en Roma, Tanzania y Austria e incluso se extendió por gran parte de Asia, África, Europa y Estados Unidos. En el momento de su fallecimiento, la orden operaba 610 misiones en 123 países, incluidas tareas en hospicios y hogares para personas con sida, lepra y tuberculosis, comedores populares, programas de asesoramiento para niños y familias, orfanatos y escuelas.

La rama masculina de su congregación fue fundada en 1963 —los Hermanos Misioneros de la Caridad—. En esa ocasión, se inscribieron laicos católicos y no católicos como colaboradores de Teresa y compañeros de los enfermos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, en 1981 inició el Movimiento Corpus Christi y en 1984 fundó los Padres Misioneros de la Caridad junto al padre Joseph Langford, para combinar los objetivos profesionales de las hermanas con los recursos del sacerdocio ministerial. En 2007, la orden contaba con un número aproximado de 450 hermanos y 5000 monjas en todo el mundo que operaban 600 misiones en escuelas y hogares en 120 países.

Jamás he visto cerrárseme puerta alguna. Creo que eso ocurre porque ven que no voy a pedir, sino a dar. Hoy día está de moda hablar de los pobres. Por desgracia, no lo está hablarles a ellos.

Entre el 26 de marzo y el 16 de diciembre de 1971, ocurrió la guerra de liberación de Bangladés, confrontación bélica entre la India y Pakistán, en la cual se produjeron violaciones a mujeres, razón por la cual muchas se habrían suicidado, enloquecido o huido. Además, se les había prohibido contraer matrimonio y tener hijos durante ese período. La Madre Teresa junto a sus hermanas establecieron sitios para acogerlas y brindarles todos los cuidados necesarios. El gobierno, por su parte, otorgó la asistencia de unas 15 hermanas más debido a la gran cantidad de refugiadas. Luego fueron alentadas para que volvieran a reconstruir su matrimonio, adoptar hijos y regresar a sus pueblos, motivo por el cual recibieron el agradecimiento del primer ministro, que relató que esas jóvenes deberían ser consideradas como «heroínas nacionales».

La Madre Teresa en 1980.
En 1982, a la altura del asedio de Beirut, la Madre Teresa rescató a 37 niños que estaban atrapados en un hospital de esa región tras negociar un cese al fuego entre el ejército israelí y las guerrillas palestinas. Acompañada por trabajadores de la Cruz Roja, se trasladó a través de la zona de guerra hacia el hospital devastado para evacuar a los pacientes jóvenes.

A finales de la década de 1980, amplió sus esfuerzos en los países comunistas que habían ignorado a las Misioneras de la Caridad anteriormente y se embarcó en decenas de proyectos. Visitó la República Soviética de Armenia después del terremoto de Spitak en 1988 y se reunió con Nikolai Ryzhkov, presidente del Consejo de Ministros. Además, viajó para asistir y atender a varios hambrientos en Etiopía al igual que a las víctimas del accidente de Chernóbil —motivo por el cual obtuvo la Medalla de Oro del Comité Soviético de Paz; cabe señalar que la Unión Soviética se consideraba una nación atea— y las de un terremoto de Armenia. En 1991, la Madre Teresa volvió por primera vez a su tierra natal y abrió una casa de Hermanos Misioneros de la Caridad en Tirana.

La Madre Teresa en sus últimos años.
Para 1996, Teresa regentaba 517 misiones en más de 100 países. Con el paso de los años, las ayudantes de la Madre Teresa pasaron de ser trece a miles, colaborando en aproximadamente 450 centros de todo el mundo. La primera casa de los Misioneros de la Caridad en Estados Unidos se estableció en el sur del distrito del Bronx, Nueva York, en 1984, con el fin de operar en 19 establecimientos de todo el país.

Por otra parte, Teresa de Calcuta identificó como potencial patrono al padre Damián de Veuster, el apóstol de los leprosos, con un carisma similar al que caracteriza a la orden de las Misioneras de la Caridad. La Madre Teresa pidió explícitamente a Juan Pablo II por un santo que permitiera a la congregación continuar su trabajo de amor y curación:
«El padre Damián puede ser ese santo. Santo Padre: nuestros leprosos y cada uno en todo el mundo, pide por este regalo –un santo y mártir de la caridad y un ejemplo de obediencia para nosotras religiosas.»
Teresa de Calcuta a Juan Pablo II, 7 de mayo de 1984.
La Madre Teresa estuvo presente en la misa de beatificación de Damián de Veuster en Bruselas, el 4 de junio de 1995,[66] y le atribuyó más tarde «la eliminación del miedo de los corazones de los leprosos para reconocer la enfermedad, proclamarla y solicitar medicina, y el nacimiento de la esperanza de ser curados» y el cambio de actitud de la gente y de los gobernantes hacia las víctimas de la lepra: «Más preocupación, menos miedo, y disposición para ayudar –en cualquier tiempo y en todo tiempo–».

Últimos años y muerte
Con el paso de los años, la salud de la Madre Teresa empezó a deteriorarse cada vez más a un ritmo acelerado. En 1983, sufrió un ataque cardíaco en Roma mientras visitaba al papa Juan Pablo II. Después de un segundo ataque en 1989, recibió un marcapasos artificial. En 1991, se sobrepuso de una neumonía durante una estancia en México, para lo cual fue tratada en un hospital de California. Afectada por nuevas dolencias cardíacas, ofreció renunciar a su puesto como líder de las Misioneras de la Caridad, pero las monjas de la orden, en un sufragio secreto, votaron unánimemente a favor de que se quedara y la Madre Teresa aceptó continuar con su labor al frente de la orden.[50] En 1993 fue ingresada en el Hospital de las Naciones Unidas a raíz de una congestión pulmonar que le provocó fiebre, entre otros síntomas. Ese mismo año desarrolló malaria, la cual se agravó debido a sus problemas pulmonares y cardíacos, y en Roma sufrió la rotura de tres costillas.

En abril de 1996, la Madre Teresa se cayó y se fracturó la clavícula. Para agosto, sufría de insuficiencia en el ventrículo izquierdo de su corazón. Se le practicó una cirugía cardíaca, pero su salud declinó de forma notable. Cuando enfermó nuevamente, tomó la controvertida decisión de internarse en un hospital bien equipado de California, lo que originó diversas críticas. Al ser hospitalizada por problemas cardíacos de nuevo, el arzobispo de Calcuta, Henry Sebastian D'Souza, ordenó a un sacerdote llevar a cabo un exorcismo en la Madre Teresa con su permiso porque pensaba que ella podía haber sido atacada por el diablo.

El 13 de marzo de 1997, renunció como jefa de las Misioneras de la Caridad debido a sus enfermedades y padecimientos. La hermana María Nirmala Joshi fue elegida para tomar su lugar, pero rehusó adoptar el título de Madre. En sus palabras, «nadie puede reemplazar a la Madre Teresa». Teresa de Calcuta falleció el 5 de septiembre de 1997 a los 87 años a causa de un paro cardíaco, después de amanecer con fuertes dolores de espalda y problemas respiratorios. Se hallaba de reposo en Santo Tomás (Calcuta) una semana antes de su muerte, en septiembre de 1997. El gobierno indio le organizó un funeral de Estado y, como parte de este, su féretro fue trasladado por gran parte de la ciudad en el mismo carruaje en el que fueron llevados los restos de Mahatma Gandhi y Jawaharlal Nehru.

Beatificación y canonización
Tras su muerte, la Santa Sede consideró que se podría iniciar el proceso de beatificación, considerado como el tercero de los cuatro pasos para alcanzar la canonización, en donde el papa declara al beato digno de veneración universal, aunque para ello se deben comprobar dos milagros (uno más adicional al milagro con el que se le catalogó como beata). El milagro que requería su beatificación sucedió en 1998 cuando, de manera aparentemente inexplicable, Mónica Besra, una mujer que padecía un tumor maligno en el abdomen, fue sanada. Besra comentó que había sido acogida en Roma por las Misioneras de la Caridad tras haber sido desahuciada por los médicos. Una de las hermanas le colocó sobre el abdomen una imagen de la Virgen María, que había permanecido sobre la túnica de la Madre Teresa durante la celebración del Premio Nobel. La sanación de aquella mujer ocurrió el 5 de septiembre de 1998, exactamente un año después del deceso de la misionera. Distintos médicos indios, la Asociación de Ciencias y Racionalismo de la India e incluso el marido de la propia Besra pusieron en duda su curación milagrosa al asegurar que la enfermedad desapareció por los medicamentos que debió ingerir durante nueve meses. Por otra parte, otro medio científico cita la curación de Mónica Besra de su tumor como uno de los elementos principales en el proceso de canonización de Teresa de Calcuta.

El proceso de beatificación de la Madre comenzó dos años después de su muerte gracias a una dispensa papal que evitaba el transcurso de cinco años desde su deceso, tal como establece el Derecho Canónico. El Vaticano citó a Christopher Hitchens para exponer algún testimonio que pudiera comprometer y entorpecer el proceso de beatificación. «Fue hablando con ella cuando descubrí, y me aseguró, que no estaba trabajando para aliviar la pobreza», dijo Hitchens. «Ella trabajaba para ampliar la cantidad de católicos. Me dijo: "No soy una trabajadora social. No lo hago por eso. Lo hago por Cristo. Lo hago por la Iglesia"». La Congregación para las Causas de los Santos se encargó de investigar sus declaraciones, pero fueron desestimadas posteriormente.

El 19 de octubre de 2003, ante la presencia de unas 300 000 personas en la plaza de San Pedro, fue proclamada beata por el papa Juan Pablo II. A la celebración asistieron medio millar de las Misioneras de la Caridad, 150 cardenales y 400 obispos. El papa también declaró formalmente el 5 de septiembre como la festividad de la Madre Teresa.

El 18 de diciembre de 2015, el papa Francisco aprobó la canonización de Teresa de Calcuta luego de que la Congregación para las Causas de los Santos reconociera como «extraordinaria» la curación de un brasileño enfermo con múltiples tumores cerebralese hidrocefalia obstructiva, que había sido sujeto a trasplante renal y terapia inmunosupresora en 2008 sin resultados. La Iglesia católica sostuvo que esa patología cerebral se resolvió de forma instantánea, completa y permanente el 9 de diciembre de 2008, y que tal resolución fue declarada por unanimidad como «científicamente inexplicable» por parte de un colegio integrado por siete médicos. La Iglesia atribuyó el milagro a Teresa de Calcuta, fallecida 11 años antes, debido a que la esposa del enfermo dijo haberse encomendado a la Madre Teresa para que salvase a su marido El acto oficial de canonización, previsto dentro del jubileo de la Misericordia, tuvo lugar en la plaza de San Pedro en la Ciudad del Vaticano en la mañana del 4 de septiembre de 2016. Decenas de miles de personas se reunieron para la ceremonia, entre ellas 15 delegaciones gubernamentales oficiales y 1500 personas sin hogar de toda Italia. La ceremonia fue televisada en directo por el canal del Vaticano. Skopie, la ciudad natal de la Madre Teresa, anunció una semana de celebración por su canonización, y en la India se celebró una misa especial en la sede principal de las Misioneras de la Caridad en Calcuta.

El 6 de septiembre de 2017, Teresa de Calcuta fue nombrada copatrona de la arquidiócesis de Calcuta, junto con san Francisco Javier, que lo era desde 1986