Mártires de la persecución mexicana

15 de Agosto


El 15 de agosto de 1926, fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María, fueron ejecutados el sacerdote Luis Bátiz Sáinz y los jóvenes católicos Manuel Morales, David Roldán Lara y Salvador Lara. Su muerte no quedó en el silencio.

La noticia de estos asesinatos provocó una profunda indignación entre los católicos de la región y fue uno de los acontecimientos que impulsaron el levantamiento armado encabezado por Pedro Quintanar, quien poco después tomó las armas en defensa de la libertad religiosa.

Así, Chalchihuites se convirtió en uno de los primeros focos del movimiento cristero. La sangre derramada de aquellos mártires se transformó en un símbolo de resistencia y de fidelidad a la fe.

San Luis Bátiz Sáinz, San Manuel Morales, San David Roldán Lara y San Salvador Lara serían reconocidos posteriormente por la Iglesia como mártires de la persecución religiosa en México y canonizados por San Juan Pablo II en el año 2000.

San Luis Bátiz Sáinz
Nació en San Miguel del Mezquital, Zac. (Arquidiócesis de Durango), el 13 de septiembre de 1870. Párroco de San Pedro Chalchihuites, Zac. (Arquidiócesis de Durango). Celoso sacerdote en todos sus ministerios, tuvo especial dedicación a los jóvenes.

Fue para ellos un guía y padre bondadoso que de diversas formas les hacía crecer espiritual y culturalmente, y les ayudaba a superarse hasta en lo material. Especialmente supo infundir en la juventud el espíritu de heroísmo cristiano para profesar su fe. Apenas habían pasado quince días de la suspensión del culto público ordenado por los Obispos, fue tomado prisonero.
Al comunicarle que los soldados lo buscaban, dijo:«¡Que se haga la voluntad de Dios, si Él quiere, yo seré uno de los mártires de la Iglesia!» Y al día siguiente, 15 de agosto de 1926, fue conducido junto con sus más cercanos colaboradores en el apostolado: Manuel Morales, Salvador Lara Puente y David Roldán, al lugar conocido como “Puerto de Santa Teresa”.

El Sr. Cura Batis y Manuel Morales fueron llevados fuera de la carretera para ser fusilados; entonces el sacerdote intercedió por su compañero recordándoles a los verdugos, que Manuel tenía esposa e hijos. Todo fue inútil y el párroco, con su característica sonrisa bondadosa, absolvió a su compañero y le dijo: «Hasta el cielo». Pocos segundos después se consumaba su martirio en el día de la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen.

San Manuel Morales
Nació en Mesillas, Zac., perteneciente a la parroquia de Sombrerete, Zacatecas (Arquidiócesis de Durango), el día 8 de febrero de 1898.

Cristiano de una pieza, esposo fiel, padre cariñoso con sus tres pequeños hijos, trabajador cumplido, laico comprometido en el apostolado de su parroquia y de intensa vida espiritual alimentada con la Eucaristía.

Miembro de la Acción Católica de la Juventud Mexicana y presidente de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, asociación que por medios pacíficos trataba de obtener la derogación de las leyes impías.

El día 15 de agosto de 1926, al conocer la prisión del Sr. Cura Luis Batis se movilizó para ir a pedir la libertad de su párroco. Apenas había reunido un grupo de jóvenes para deliberar, cuando la tropa se presentó y el jefe gritó: «¡Manuel Morales!». Manuel dio un paso adelante y con mucho garbo se presentó: «Yo soy. A sus órdenes». Lo insultaron y comenzaron a golpearlo con saña. Junto con el Sr. Cura fue conducido fuera de la ciudad, y al escuchar que su párroco pedía que le perdonaran la vida en atención a su familia, lleno de valor y de fe le dijo: «Señor Cura, yo muero, pero Dios no muere. El cuidará de mi esposa y de mis hijos». Luego se irguió y exclamó: «¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!». Y el testimonio de su vida quedó firmado con su sangre de mártir.

El 21 de mayo de 2000, en pleno año jubilar, el Papa Juan Pablo II canonizó a 25 mártires mexicanos, entre cuyos nombres consta San Manuel Morales.

San David Roldán Lara
Nació en Chalchihuites, Zac. (Arquidiócesis de Durango), el 2 de marzo de 1902.
Huérfano de padre desde muy pequeño, fue para su madre un hijo bueno y cariñoso y un padre para sus hermanos. Sus amigos le estimaban por la alegría y generosidad de su vida, sus compañeros de trabajo por su bondad y comprensión.
Para el patrón de la empresa minera donde prestaba sus servicios, fue el empleado cumplido, honrado y trabajador. Para su novia fue el joven íntegro y limpio. Compartía con su párroco, el Sr. Cura Batis, los afanes del apostolado de la Acción Católica de la Juventud Mexicana, las angustias de la situación que vivía la Iglesia y los deseos de ser fieles a Cristo hasta el martirio.

Unido por los mismos ideales de su amigo Manuel Morales y de su primo Salvador Lara, fue hecho prisionero. A unos cuantos metros de donde fue sacrificado el Sr. Cura Luis Batis y Manuel se fijó el lugar de la ejecución. Sin amedrentarse, recorrió sereno en la tierra los últimos pasos que le separaban del cielo y fue fusilado junto a su primo Salvador. Aquel 15 de agosto de 1926, el sol en el cénit, la vida en plenitud y el amor supremo a Cristo se unieron en el martirio de David.

San Salvador Lara Puente
Nació en el poblado de Berlín, Dgo., perteneciente a la parroquia de Súchil (Arquidiócesis de Durango) el 13 de agosto de 1905.
En plena juventud Salvador era alto y fuerte de cuerpo, aficionado a practicar el deporte de la charrería; educado y fino en el trato con todos, respetuoso y cariñoso con su madre viuda; íntegro y responsable como empleado en una empresa minera.

Vivía su fe en la pureza de sus costumbres y en la entrega al apostolado como militante de la Acción Católica de la Juventud Mexicana.
Cuando llegaron los soldados para apresarlo, junto con Manuel y David, respondió al ser llamado: «Aquí estoy». Caminó sonriente, como siempre, junto a su compañero y primo David hasta el lugar que les señalaron para ser fusilados.

Acababan de darse cuenta del fusilamiento de su párroco, el Sr. Cura Batis y de su amigo Manuel Morales. Orando en voz baja, Salvador recibió la descarga que abrió las heridas para que brotara su sangre de mártir y se descubriera su grandeza de cristiano, el 15 de agosto de 1926.